Un estudio realizado en España reveló que las adolescentes sienten con mayor intensidad los efectos negativos de las redes sociales sobre su bienestar psicológico, debido al uso más intensivo de estas plataformas, la presión estética y la búsqueda de validación externa.
Aunque Instagram y TikTok se han consolidado como los espacios digitales preferidos de la adolescencia, no todos los jóvenes los viven de la misma manera. Así lo demuestra un estudio conjunto de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), publicado en la Revista de Comunicación, que analizó la relación entre el uso de redes sociales y el bienestar emocional de más de mil adolescentes españoles de entre 12 y 18 años.
Los resultados son claros: las adolescentes mujeres son las más afectadas emocionalmente por el uso de estas plataformas, sobre todo por la presión relacionada con la imagen corporal, el juicio constante y la necesidad de aprobación externa.
Aunque el 70,7 % de los encuestados usa TikTok y el 63,8 % utiliza Instagram, las mujeres presentan niveles más bajos de bienestar psicológico, con una puntuación media de 2,99 sobre 5, frente al 3,13 de los chicos.
Presión estética, validación externa y algoritmos que refuerzan estereotipos
La diferencia emocional entre mujeres y hombres no se debe solo a una cuestión de percepción, sino también de intensidad de uso y de contexto digital. Las adolescentes tienen una percepción más crítica y a menudo más negativa.
Según expertos en imagen digital, el impacto de las redes sociales en el bienestar se vincula a una exposición mayor y una presión por la apariencia y la validación externa.
Si bien algunas adolescentes valoran aspectos positivos de estas plataformas, como el acceso a comunidades de apoyo o la posibilidad de compartir experiencias, la constante exposición a ideales de belleza y la comparación con otras usuarias repercute directamente en su autoestima.
Otro aspecto preocupante detectado por el estudio es el papel del algoritmo de TikTok en la reproducción de roles de género tradicionales.
Aunque la mayoría de los adolescentes siente que puede expresarse libremente en esta red (valoración de 3,54), los contenidos que el algoritmo prioriza tienden a reforzar estereotipos, especialmente en torno a la feminidad, el cuerpo y las relaciones.
Esta lógica algorítmica condiciona la manera en que los jóvenes se muestran en línea y limita, en cierta medida, la diversidad de experiencias visibles.
Más allá del impacto diferenciado por género, los adolescentes valoran de forma ambivalente el efecto de las redes sociales en su vida. En general, los efectos negativos parecen contrarrestarse con los positivos, y las puntuaciones obtenidas en todas las dimensiones evaluadas se sitúan por encima del punto medio (2,5).
¿Cómo abordar esta brecha emocional?
Este estudio evidencia la necesidad de acompañar a los adolescentes en el uso crítico de las redes sociales. Entender cómo operan los algoritmos, promover una imagen corporal saludable y fomentar espacios donde puedan expresarse sin presiones son pasos clave para mitigar el impacto negativo de estas plataformas.
Además, es importante fomentar una mayor conexión intergeneracional. La baja puntuación en la comunicación con adultos cercanos señala un área donde padres, docentes y profesionales pueden intervenir activamente, ofreciendo escucha y orientación en un momento vital en el que la validación no debería depender solo de un “like”.